DIARIO DE ARRAIGO UNO︎︎︎


︎︎︎ÍÑIGO M. MALO


JIM
NEZTRO

Si vuelves a decirme lo aburrido que estás tendré que gritar tan alto que vendrá la policía. Nos sorprenderá aquí parados, a mí gritando y a ti diciéndome lo aburrido que estoy, estás, tendrás que salir corriendo a esconderte en algún lado, tendremos, probablemente a algún supermercado cercano, alguna droguería, un Rossman, un DM, donde pasar las siguientes 12 horas, donde me convenceré de que necesitaba algo realmente después de deambular por los pasillos todo ese primer rato, cuando se me olvidará que estamos ahí escondiéndonos porque grité tan fuerte que vino la policía para recordarte lo aburridos que estábamos ahí, parados.


Han pasado ya tres de las doce horas que voy a pasar aquí encerrado buscando guantes para fregar, guantes amarillos para fregar porque el otro día fregando, a punto de terminar, el agua muy caliente tan caliente que casi hervía, mirando como el vapor ascendía hasta mis ojos pensaba quizás es el momento de parar toda esta deriva, pensaba, quizás es mejor que deje de pelear, que admita que esto va a ser para siempre. Nadie quiere estar entre la espada y la pared cuando acaba de fregar, así, sin guantes amarillos mirando el vapor que sube hasta los ojos demasiado caliente todavía, casi tan caliente que podría curarme la miopía, pensaba. Para eso, me digo, necesito unos guantes amarillos para fregar, para fregar con agua muy caliente y ya ha pasado media hora. Ya ha pasado media hora y encuentro una televisión encendida, no hay gente alrededor, no hay gente en absoluto, es de noche, no me lo había dicho todavía que es de noche, estaba oculto en el relato a qué hora ocurren las cosas. Resulta que es de noche sí, y me encuentro una tele después de esa media hora después de esas tres horas después de haber dado ya casi el equivalente a una etapa no demasiado larga de La vuelta ciclista España en este rato dando vueltas por el DM. Al final no es un Rossman.


En la tele dan (dar en la tele, echar a la basura) dan una serie nueva, una serie no tan nueva, bueno la de Euphoria digo, la americana esta de adolescentes como que intenta renovar un poco las formas clásicas y la empiezo a ver y me estoy un rato y pienso tienen más ganas que capacidad de liarla realmente ¿no?
Quiero decir como muchas ganas de levantar postillas pero al final bueno que la trama esa de chantajes con el malo y así que no la entiendo muy bien, no sé, se me ha pasado un buen rato entre pitos y flautas ya, casi que voy a ver porque lo de las doce horas era un decir, una forma de hablar, casi que me voy para la puerta a mirar si hay luces azules, luces amarillas, alguna luz en absoluto, si se ve luz en algún lugar cerca de aquí. Negativo me digo, veo, lo ven mis ojos, vuelvo para dentro, me pongo los cascos para andar más rápido, al ritmo de la música, digo, creo que vamos a hacernos muy amigos en este sitio.


Se me cuela una señora, ha aparecido de la nada, no hay cajera, no hay cola, no lleva nada en las manos, no tiene prisa sin embargo se me cuela se pone delante y eso hace que me enfade muchísimo que me enfade tanto que se me empañan los ojos como si vapor de agua hirviendo me llegara si mirara desde arriba esos huevos cocidos para luego hacerlos rellenos, así como con un poquito de atún y las yemas y mayonesa por encima, como si estuviera mirando desde arriba esa perola blanca que tengo en esa estantería al lado de ese recipiente que nunca uso mientras se cuecen los huevos y los ojos se me empañan como cuando fregaba esos últimos platos sin guantes amarillos sin esos guantes que he venido a buscar aquí mientras ellos me buscaban a mí y al final ni encontramos lo uno ni nos encontraron los otros pero eso bueno, es parte de otra historia supongo, de la siguiente parte, de otra hoja del diario, depende de muchas cosas más allá de encontrar.


No hay de los amarillos, hay de otros. Esos más finos que vienen en cajas, esos que parecen de cirujano. De vinilo, pone. La caja pesa. La caja es cara pero no hará falta que la pague. Sigo solo.  Solo y tranquilo en este DM. Solo y tranquilo deseando que al salir, cuando cruce la puerta, el no haberlos pagado haga pitar algo que me permita volver a correr hacia el siguiente. Al fin y al cabo todavía queda medio día.