La noche ha confundido
a quien no conoce al día
y confío a mis pupilas
caminar tras el ocaso.

Regreso hacia un pueblo
en mitad de la frontera,
separa el 'si tú quisieras'
del avanza más despacio.

Sabes qué es lo que siento,
tú que ya has vivido,
tanto y mucho más que yo.

Si bajo esta ropa
hay un cuerpo desnudo 
¿Acaso no es así para los dos?
Y puedo sentir el color
de cada lugar que has pisado.
Es casi un don, oculto en el amargor
de mirarte con los ojos de un extraño.

Te veré en nuestro jardín
para espantar los males.
Qué el romero y el espliego
oculten los puñales,
qué los dejen a la espera,
a ver quién se atreviera,
a sangrar golpes mortales
y a ser lluvia en nuestra Tierra. 



Fragmento invitado
J. Emigdio