NO PLACE LIKE HOME




"¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?", le pregunta Raymond Carver a su camarero favorito. Éste hace un gesto de je ne sais quoi, de savoir faire, de laissez faire laissez passer. "No quedan camareros como yo en Zaragoza."

Aparente bravuconada si tenemos en cuenta que ninguno de ellos, ni el uno ni el otro, conocen la capital aragonesa. No hablamos de un no-conocer abstracto. Ese no-conocer familiar de "Si lo veo igual me acuerdo pero por el nombre no me suena". Si hombre sí, el que iba siempre con esta otra, que acabábamos siempre de fiesta en casa de aquellos otros. Ah, si. No. No hablamos de ese no-conocer. Hablamos de no saber deletrear Zaragoza. No poder señar la ciudad en un mapa con la seguridad con la que se señala a los aviones.

¿Por qué, entonces? ¿Por qué entonces, preguntarás? ¿Dónde están los cimientos que permiten al camarero favorito de Raymond Carver apuntalar sin contrafuertes?¿Qué le permite dejar atrás el románico retórico que significa justificarse y alzar los ábsides de la aparente palabrería? Saborear el ímpetu de lo que parece poco reflexionado. La vidriera infinita y obtusa que es mantener la firmeza hacia la nada.

La respuesta, tan por todos esperada, es que el camarero favorito de Raymond Carver no tiene nombre. Tú, yo y todos sabemos que en Zaragoza todo el mundo tiene, al menos, un nombre. De repente el salto al vacío encuentra un planeo. Un saberse estar flotando.

No sabía al decirlo, oh fatum, que ese día en Zaragoza estaba yo.

Raymond Carver, postrado en la barra de bar más alta del mundo permanece inmutable a lo que acaba de escuchar. Yo, sentado donde antes-siempre (immervor), escucho un pitido en los oídos que me susurra el nombre del bar más cercano. Le pregunto al camarero.

"¿Tú sabes cómo me llamo?"

Hombre así de primeras no, pero si te veo igual te pongo cara.

Raymond Carver, con los ojos cerrados, apoyado en la barra de bar más alta del mundo, deja que su camarero favorito le cante una copla al oído:

En casa de herrero
Cuchillo de palo
En caso de duelo
Agarra mi mano
Agarra mi mano.